sábado, 19 de febrero de 2011

10. CÓMO HACER UNA LECTURA CREYENTE DE LA BIBLIA



Texto bíblico: Primera Carta a los Tesalonicenses 1, 4-10


1. Ambientación

    En el tema anterior, veíamos que la Biblia exige un lector, no sólo humano, sino creyente. Nos preguntamos ahora: ¿Cómo puede hacerse esa lectura creyente? ¿Qué requisitos podremos poner para que la lectura de la Biblia se convierta en verdadera Palabra de Dios para mí hoy?

   No se trata, por supuesto, de tener recetas a la mano o técnicas que, manejándolas en el momento oportuno, nos abran las puertas de los tesoros escondidos de la Palabra. Más bien, se trata de actitudes. Es decir, cómo estar preparados para la sorpresa, para interpretar la Palabra y dejarnos interpelar por ella, para preguntar a la Palabra y dejarnos preguntar por ella.

2. Vemos la realidad

   Antes de comenzar a leer o escuchar la Palabra, algunas personas se contentan con hacer una oración (Padrenuestro, etc.). Aunque es buena práctica, pero la Palabra requiere una preparación más profunda de: escucha atenta, acogida interior, disponibilidad, silencio exterior e interior, etc.

   Si hemos comenzado a saborear la Palabra, hemos de dar un paso más. Y quedarnos en la Palabra, para, desde ahí, entender nuestra vida: relación con Dios y con los hermanos. No podemos contentarnos con un alimento cualquiera, cuando tenemos el gran alimento de la Palabra de Dios.

2. Leemos la Palabra de Dios  (Leer el texto señalado)

Explicación

  Pablo da gracias a Dios por los efectos extraordinarios de la predicación de la Palabra a los tesalonicenses. La Palabra les fue anunciada en medio de grandes dificultades. Pero, la alegría del Espíritu es la que produjo los frutos de la verdadera fe en aquellos cristianos. Y así llegaron a ser modelo para otras comunidades. Y los resultados están ahí: abandono de los ídolos y servir al Dios vivo y verdadero, esperando la venida de Jesús.

Reflexión

Para hacer una lectura crevente de la Biblia, hemos de tener en cuenta estas pistas:

1.     Identificar el texto

   Hay que encontrar el sentido original del texto que leemos. Y, para ello, es necesario tener algunos datos de la situación histórica, geográfica, cultural y literaria de la época. ¿Nos parece demasiado?

   Todo esto sirve para evitar: la arbitrariedad, el subjetivismo, es decir, interpretar de cualquier modo, (el famoso: A mí me dice esto la Palabra de Dios). Con toda ingenuidad y con mucha audacia, muchas personas hacen decir al texto lo que ellas piensan. Y, claro, debe ser todo lo contrario. Así, cualquier referencia apresurada al Espíritu, puede suponer una traición a la Palabra.


2.     Más allá del sentido del texto

   En el texto hay algo más que el sentido que se descubre. Hay un traslado para otras personas. Ejemplos: la vocación de Abrahán, el diálogo de Caín, la caída del primer hombre, los por qué de Job que sufre. No se agota en lo que dice el texto en ese momento. Hay una apertura y aplicación para todos los hombres. de todos los tiempos. Tiene un sentido que supera el mismo relato.

   Hay que realizar el salto: del mensaje escrito (sentido del texto) hay que pasar al mensaje para hoy. El lector de hoy ha de hacer el esfuerzo de captar los dos niveles del texto bíblico:

·         el histórico, el sentido que quiso dar el autor para sus contemporáneos y

·         el profético, el sentido que la Palabra tiene para el creyente de hoy.

   Si no captamos el primer sentido, caemos en una manipulación del texto. Si no realizamos el salto al momento actual. la Biblia se convierte en pura arqueología. algo del pasado.

3.     Escuchar la Palabra

   Escuchar no es sólo leer u oír. Indica tener una apertura plena y sincera a la iniciativa de Dios que salva y es salvación, que busca entrar en comunión con nosotros. Es adherirse vitalmente, dejarse iluminar y leer la propia historia personal como verdadera historia de salvación.

   La escucha de la Palabra requiere: silencio de los ruidos exteriores e interiores (pensamientos, afectos), y buscar tiempo y espacio adecuados. Para convertir al lector en oyente de la Palabra mediante la oración. y convertir al lector en oyente de los otros mediante la comunión con ellos. Y más. Convertirse en oyente de sí mismo mediante la confrontación de la propia vida con la Palabra.

4.     Orar la Palabra

   A la escucha debe seguir la oración, para entablar el diálogo entre Dios y el hombre (Dei Verbum 25). El Espíritu fue necesario para la inspiración de los libros. Y ahora también es necesario para la comprensión actual del mensaje. No es el hombre el que puede captar la Palabra. Es la Palabra la que conquista y convierte al hombre.

5.     Búsqueda diaria

   El alimento espiritual de la Palabra debe ser diario. Danos hoy nuestro pan de cada día. No debe ser un contacto fugaz con la Palabra. Es algo totalmente necesario para el cristiano. Lo dice el documento Dei Verbum 25:

   Acudan de buena gana al texto mismo (de la Escritura) en la Liturgia, tan llena del lenguaje de Dios; en la lectura espiritual y con otros modos que se organizan por todas partes.

   Así, el Vaticano II nos recomienda el método antiguo en la historia de la Iglesia: la lectio divina (lectura divina o lectura orante).


4.  Dialogamos y confrontamos nuestra realidad a la luz de la Palabra

·         Hagamos un examen o revisión personal de acuerdo a lo que hemos reflexionado en este tema. Hay un largo camino desde: leer la Palabra hasta orarla y aplicarla a la vida. Este proceso tiene estos pasos: leer o escuchar, reflexionar, meditar u orar, contemplar, confrontar la vida con la Palabra. ¿Lo hemos practicado alguna vez? Este método es lo que se ha llamado la lectio divina, experimentado desde los anacoretas del desierto en los primeros siglos del cristianismo.

·         ¿Lo entendemos? ¿Queremos practicarlo en nuestra oración personal y comunitaria? Merece Ia pena hacer el esfuerzo.

5.  Nos comprometemos

·         ¿Cómo nos resultó la tarea asignada? La de hacer oración con un salmo, cántico o himno. Lo comentemos al grupo.  

·         ¿Queremos intentar seguir los pasos de la lectio divina en nuestra oración personal hasta la próxima reunión? (Al final del libro, añadimos dos temas dedicados a ello).


6.   Juntos oramos

·         Hacemos una pausa de silencio. Podemos leer nuevamente el texto señalado. y preguntarse cada uno: ¿He acogido y acojo yo la Palabra con tanto interés como los tesalonicenses?

·         ¿Produce en mí los efectos que esta carta señala? Le suplico al Señor que me lo conceda. Esto lo hace cada uno en silencio.

(El siguiente recitado puede hacerlo una persona o a dos coros)

La Palabra v las palabras

La Palabra creó el mundo.
Las palabras crearon Babel.

La Palabra dictó las profecías.
Las palabras mataron a los profetas.

La Palabra alumbró manantiales de agua en el desierto.
Las palabras construyeron las rocas.

La Palabra es el poema de Dios.
Las palabras son la gramática de los hombres.
La Palabra dice todo.
Las palabras sólo hablan.

La Palabra mide las palabras.
Las palabras abusan de la Palabra.

La Palabra es perfecta.
Las palabras apenas son bellas.

La Palabra llega al corazón.
Las palabras no pasan de la boca.

La Palabra convence.
Las palabras razonan.

La Palabra ilumina el camino.
Las palabras atrapan los pasos.

La Palabra es la Verdad
Las palabras son puntos de vista.

La Palabra es Jesucristo.
Las palabras son yo.

FICHA DE AUTO-EVALUAClÓN

(Ponga una señal debajo de V o F, si cree que la afirmación propuesta es verdadera o falsa)

1. Al leer los textos de la Biblia, lo que nos pide la Palabra es solamente
   entenderla......................................................................................................................   V       F 

2. La Palabra produjo en los cristianos tesalonicenses un cambio de vida
    total, para servir al Dios vivo y verdadero....................................................................    V        F

1.     Para leer adecuadamente los textos de la Escritura basta tener fe y
      creer en la eficacia de la Palabra.................................................................................  V        F

2.     Lo más correcto, al leer cualquier texto de la Biblia, es sentir y percibir
      lo que el  Espíritu me inspira........................................................................................  V        F
                  
5.   Podemos traicionar el sentido de la Palabra, cuando hacemos decir al
      texto lo que nosotros pensamos que dice .................................................................... V         F

6.    El sentido de la Escritura va más allá de lo que el texto dice en esa ocasión
       y para esas personas ................................................................................................... V         F

7.    El lector de hoy de la Escritura debe hacer un esfuerzo por captar sólo el
       sentido histórico del texto que lee ................................................................................ V        F 

8.    El sentido profético de la Biblia quiere dar el significado que los profetas
       le dieron.. ..................................................................................................................... V         F

9.    Al leer la Escritura, el creyente de hoy debe tener una actitud abierta, plena
      y sincera a la iniciativa de Dios ....................................................................................  V          F

10.    La Palabra sirve sólo para iluminar nuestra conducta actual ....................................  V         F

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