Qué es Orientación Bíblica?

La misión de anunciar la Palabra de Dios es un cometido de todos los discípulos de Jesucristo, como consecuencia de su bautismo.

Introducción a la Biblia

La Palabra de Dios, expresada en lenguas humanas, se hace semejante al lenguaje humano, como la Palabra del eterno Padre...

Hermanos Menores Capuchinos

Nuestro padre San Francisco vivió el Evangelio con sencillez y radicalidad, y así quiso que lo hicieran sus hermanos y seguidores.

San Francisco de Asís y el Evangelio

La Regla es el libro de la vida, esperanza de salvación, médula del Evangelio, camino de perfección, llave del paraíso, pacto de alianza eterna.

Entender la Biblia un placer a su alcance

La Biblia contiene preciosas verdades procedentes de Dios. Nos dice cuál es el propósito de la vida, la causa del sufrimiento humano y lo que le espera a la humanidad.

sábado, 19 de febrero de 2011

12. LEER LA BIBLIA EN LA IGLESIA


Texto bíblico: Nehemías 8, 1-12.

1. Ambientación

     La Palabra ha de convertirse en el alimento diario de cada cristiano. El creyente que desea entrar por los caminos de la interioridad, en el mundo de la oración, encuentra en la Biblia lo que  necesita para ese diálogo personal con el Señor. Pero, la Biblia, donde mejor se lee, se  interpreta, se ora y se vive es en el ámbito de la comunidad cristiana, en la Iglesia.  Reflexionemos sobre este punto. 

2. Vemos la realidad  

   Tal vez, podamos afirmar que hemos encontrado el gusto por la Palabra. Estas reflexiones  en grupo nos han hecho bien y nos han despertado el hambre por la Palabra. Hasta es posible que muchos de nosotros ya la leamos cada día y hagamos la oración con y desde ella. Si .es así, ¡enhorabuena!. Aunque es un don del Señor, pero es justo reconocer que  la colaboración personal también ha estado presente.

   Demos un paso más y  miremos a nuestro alrededor. ¿Cómo haremos que en nuestra  familia también se despierte  esta hambre de la Palabra? Esto es más difícil ¿verdad? y ¿qué podremos hacer para que los vecinos y otros hermanos y hermanas de la colonia puedan  beneficiarse como nosotros del don de la Palabra?

 No hay duda de que todo esto supone un reto a cada uno de nosotros. Y hay que verlo desde el plan de Dios sobre nosotros. La Palabra nos envía para que seamos misioneros de la Palabra. Esto es hacer Iglesia, construir comunidad. La Palabra hace la Iglesia.

3.  Leemos la Palabra de Dios  (Leer el texto señalado)

Explicación

   Este texto es emocionante. El pueblo judío ha vuelto del destierro de Babilonia. Ha comenzado  a restaurar sus viviendas y el templo. El sacerdote Esdras y el gobernador Nehemías trabajan juntos para que el pueblo rehaga su vida social y su vida espiritual. Todos van reconstruyendo sus vidas en torno a la Ley del Señor.
   La proclamación de la Palabra en la plaza pública arranca lágrimas de emoción al pueblo que,  después de casi cincuenta años de destierro, alejados de la patria, de Jerusalén, del templo, de los sacrificios, de nuevo escuchan y oran en público, como pueblo reunido litúrgicamente.

   Pero, no hay por qué llorar. Hay que hacer fiesta. Es un día consagrado al Señor. ¡Qué  hermoso! ¡Todo el pueblo reunido para escuchar la Palabra! La asamblea de los fieles: éste es el lugar propio para proclamar y escuchar la Palabra. Nosotros lo hacemos, sobre todo, en la Liturgia. Porque... :

Reflexión


a.     La Biblia nació en la vida de un pueblo

   Los relatos y los escritos de la Biblia nacieron de la fe del pueblo de Israel primero y del  pueblo cristiano en el Nuevo Testamento. La Biblia nació con y para la comunidad. Sus  materiales son reflexiones y experiencias surgidas desde la comunidad.

   El pueblo hebreo se unía a la Palabra para mantener su propia identidad como tal. En los  tiempos del destierro en Babilonia, sólo tenían la sinagoga, el lugar de la proclamación y de la escucha de la Palabra y de la oración. El templo había quedado derruido en Jerusalén.

b.     La Palabra crea la comunidad

     Lo mejor y más central de la Escritura es el Nuevo Testamento. De éste, el Evangelio de Juan. De éste, la oración sacerdotal, que se resume en las palabras: 'Que todos sean uno como tú, Padre, y yo somos uno' (San Agustín).

    La Palabra crea comunidad en doble dirección: horizontal, hacia los hermanos y vertical, hacia Dios. La Biblia está hecha para ser leída, sobre todo, en comunidad. Que es cuando se convierte de verdad en Palabra de Dios. Si la Biblia se lee sólo individualmente, se corre el peligro  el cristianismo se convierta en una religión del libro La Biblia es lectura comunitaria. Incluso, hasta la Palabra más individualizada, como puede ser la de algunos profetas, aparece con claras referencias comunitarias.

c.     La Palabra convoca v hace comunidad

   El pueblo de Israel ha sido la asamblea de los convocados por la Palabra. Una masa de fugitivos de Egipto toma conciencia de ser pueblo cuando Dios, por medio de Moisés, les conduce al Sinaí para manifestarles sus palabras  (Decálogo quiere decir diez palabras) y hacer con ellos la Alianza (Ex 19-24).

   Cuando Israel es infiel a esa Alianza, se desintegra y es pasto de otros pueblos invasores.

   La renovación de la Alianza parte de una asamblea litúrgica. En ella, el pueblo y los  dirigentes deciden convertirse a la Palabra, a la Ley, con el rey Josías (2 Re 22-23).

    Después del destierro de Babilonia, la comunidad vuelve a reconstruirse, una vez más, en virtud de la proclamación y aceptación de la Palabra (Neh 8-10).

d.  La Iglesia actualiza la Palabra

   La Sagrada Escritura y, en particular, el Nuevo Testamento, se formaron en el seno de la comunidad del pueblo de Dios, de la Iglesia, reunida en torno a los apóstoles (Pablo VI).

    Es justo decir que, si la Palabra convocó a la Iglesia, también la Iglesia ha sido la matriz donde se ha formado y crecido la Escritura. La Iglesia es la que actualiza el mensaje de la Palabra para  el hombre de nuestros tiempos.

 eLa Palabra hace lo que dice
   Cuando la Iglesia en la Liturgia proclama la Palabra y el celebrante la comenta en la homilía, entonces es el momento preciso de la actualización de la Palabra. Ésta se realiza en la celebración litúrgica. Y tiene la capacidad de realizar en el corazón de los fieles los mismos efectos que los que la lectura ha proclamado. La Palabra es eficaz  (Heb 4, 12).

   No es una Palabra que se recuerda solamente o que sirve de testimonio o ejemplo para animar al que la escucha. Es una Palabra que tiene su efecto, parecido a lo que realiza el sacramento en el alma de quien lo recibe.

   Como en los tiempos del Evangelio, la Palabra de Jesús era eficaz, es decir, hacía lo que decía, así es ahora  esa misma Palabra. Por la Palabra de Jesús, los paralíticos, los ciegos y hasta los muertos recibían los efectos de su mandato.

    Hoy, en la Liturgia, cuando el pueblo de Dios celebra el culto a Dios comunitariamente, la Palabra recobra toda su virtualidad, para producir los mismos resultados en los fieles, que la acogen, la meditan, la oran y tratan de llevarla a la práctica.

4. Dialogamos y confrontamos nuestra realidad a la luz de la Palabra

·         ¿Cómo escucha el pueblo cristiano la Palabra proclamada en la Liturgia? Por ejemplo, ¿en la Misa dominical? ¿Qué efecto nos produce eso de: llegar tarde, de no atender, de visitar a algún santo o incluso confesarse durante la Misa?

·         Si realizamos el ministerio de lector de la Palabra, ¿cómo nos preparamos, cómo leemos (mejor, proclamamos) la Palabra? ¡Cuánto hay que aprender en este sentido!.

·         ¿Nos damos cuenta de que la Palabra, en la celebración litúrgica, tiene fuerza de sacramento?


5.  Nos comprometemos

·         Personalmente, ¿a qué me comprometo? Cada uno diga su compromiso.

·         Como grupo, ¿qué podemos hacer para mejorar la escucha de la Palabra en nuestra comunidad?


6.  Juntos oramos

·         En una pausa de silencio, cada uno ore al Señor. Darle gracias por la Palabra. Ponerse en disponibilidad total a la Palabra, como María: Hágase en mí según tu Palabra.

En la vida del cristiano, la Biblia...


·         Leída: 
-          al comienzo o al terminar el día.
-          en la espera del camión o del metro.
-          en el viaje o en intervalos del trabajo.
-          en la familia o en la reunión de grupo.

·         Estudiada
-          en los bancos de la escuela o colegio.
-          en la catequesis o reuniones de grupos.

·         Proclamada:
        -      en la Liturgia o en las celebraciones.

·         Reflexionada:
        -    en los grupos bíblicos o
-    en otros grupos de creyentes.

·         Compartida:
-          en clima de fe, oración y compromiso. 

·         Confrontada:
       -     con nuestra vida y la realidad de hoy. 

·         Enseñada:
-          por los biblistas, catequistas y sacerdotes.

·         Explicada:
-          por los creyentes a los catecúmenos a los menos  creyentes.  

·         Meditada:
-          en la lectura individual y en el grupo.

·         Orada:
-          en la Liturgia, en la familia, en la intimidad, en el grupo.

·         Dialogada:
-          con Dios y con los hombres.

·         Transmitida:
-          con amor y entusiasmo a los no creyentes.

·         Anunciada:
       -     con las palabras y con la vida.

·         Traducida:
       -      en gestos, en símbolos y en la vida.


FICHA DE AUTO-EVALUACIÓN  

(Ponga una señal debajo de V o F, si cree que la afirmación propuesta es  verdadera o falsa)

1.     Para hacer verdadera oración, al cristiano le basta aprenderlo en los
      libros de espiritualidad de los escritores cristianos de todos los  tiempos..................       V      F

2.   Los creyentes del AT no conocieron el valor de la Palabra de Dios...........................       V      F

3.    El lugar propio para escuchar la Palabra es la asamblea litúrgica ...........................       V      F

1.     La Biblia nació de la comunidad de creyentes en el AT  de la comunidad
      cristiana en el NT..........................................................................................................      V     F

2.     Si se lee solamente en privado la Biblia, el cristianismo corre el riesgo de
      convertirse en una religión del libro...............................................................................     V      F

6.   De la fidelidad al cumplimiento de la Alianza dependía el éxito político de
      Israel como nación.........................................................................................................     V      F

1.     Al escuchar la Palabra, el cristiano de y sabe que esa Palabra se realizó en el

      pasado y que hoy esa Palabra es sólo un bello ejemplo para nosotros........................    V       F

2.     Para los efectos espirituales, da lo mismo leer la Palabra en privado que en
      comunidad.......................................................................................................................    V      F

9.    La escucha de la Palabra tiene la misma eficacia cuando es leída en un
      grupo numeroso de cristianos que cuando es proclamada en la Misa ...........................   V      F

10. La Palabra, por sí misma, tiene que ser leída más en comunidad que en
     privado..............................................................................................................................    V      F

11. LEER LA BIBLIA DESDE JESUCRISTO


Texto bíblico: Evangelio según san Lucas 4,14-28

1. Ambientación

   Los discípulos de Emaús, después de reconocer a Jesús Resucitado al partir el pan,  comentaban entre sí: ¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba en el camino mientras nos explicaba las Escrituras? (Lc 24, 32).

   Jesús es el que descubre el secreto, misterioso muchas veces, del Antiguo Testamento. Él es la clave para descifrar todo lo que de él dijeron y escribieron los autores sagrados. Y hoy lo sigue siendo para nosotros. Jesucristo es el exégeta y la exégesis, el mejor intérprete y la mejor interpretación. Él es el que interpreta la Biblia y en él queda interpretada toda la Biblia. A la luz  de Jesucristo, hemos de interpretar tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento. Lo veremos este tema.

2. Vemos la realidad

   Nuestro diálogo puede centrarse hoy en estas preguntas:

·         ¿Cómo vemos a Jesús de Nazaret en relación con el Antiguo Testamento? Sabemos que todas las profecías apuntan hacia él. Pero, ¿nos acordamos de esto cuando escuchamos o  leemos el AT?

·         Entonces, si lo más importante es Jesucristo en el proceso de la revelación, ¿para qué sirve el AT? A nosotros hoy, ¿nos es útil y necesario estudiar y leer el AT? ¿Por qué?


3.  Leemos la Palabra de Dios  (Leer el texto señalado

Explicación

   Hay muchos textos donde se dice que el AT (con sus temas esenciales: promesa, alianza, profecía, Mesías...)  mira y se refiere a Cristo. Es más. Se puede afirmar que el AT no se entiende si no es en la persona y  misión de Jesucristo. Ni se lo puede explicar de otro modo. Por ejemplo: todo el Evangelio de san Mateo es una referencia constante al AT de la vida, palabras y hechos de Jesús. Así, muchas afirmaciones dicen: Esto se hizo para que se cumpliera la Escritura...

   Y Jesús en el sermón de la montaña, va contraponiendo la ley del AT con la promulgación de  la nueva Ley del Evangelio: Han oído que se dijo... Pero yo les digo (Mt 5-7).

   El texto leído de san Lucas nos describe a Jesús como: lector, oyente, catequista, exégeta y actualizador de la Palabra. Él se aplica el texto de Isaías. Como si dijera: "estas palabras las lo dijo el profeta  por mí y para mí". Hoy se ha cumplido ante ustedes esta profecía (11 21).

Reflexión

a.     Cristo es el mediador y la plenitud de la revelación

    La verdad de Dios y de su salvación, que transmite la revelación, resplandece en Cristo.

   Él nos ha dado a conocer su plan salvífico, que había decidido realizar en Cristo, llevando su proyecto salvador a su plenitud al constituir a Cristo en cabeza de todas las cosas, las del cielo y las de la tierra (Ef 1, 9-10).

   El sentido de esa mediación lo explica la Dei Verbum 4, citando la Carta a los Hebreos 1, 1-2:
   Dios habló a nuestros padres en distintas ocasiones y de muchas maneras por los profetas. Ahora, en  esta etapa final, nos ha hablado por el Hijo... Pues envió a su Hijo, la Palabra eterna...para que habitara  entre los hombres y les contara la intimidad de Dios. Jesucristo, Palabra hecha carne, habla las palabras de Dios y realiza la obra de la salvación, que el Padre le encargó...:.El lleva a la plenitud toda revelación.

b.     El Antiguo Testamento mira a Cristo

   Cristo da unidad y sentido a toda la Escritura. Él es el que da pleno sentido, la totalidad de su  significado a toda la Biblia. En él se iluminan tanto lo que dijeron los profetas como lo que esperaron los creyentes del Antiguo Testamento.

   Estudien apasionadamente las Escrituras, pensando encontrar en ellas la vida eterna; pues bien, también las Escrituras hablan de mí (Jn 5, 39).

   Cristo es el Amén, el testigo fiel y verdadero, el que está en el origen de las cosas creadas por  Dios (Ap 3, 14).

   Cristo es la Palabra definitiva dicha por el Padre. Dios ya no tiene más que decir. Todo lo dijo a través de su Hijo. Ya no hay que esperar otra revelación.

c.  Cristo es el mediador v el oyente de la Palabra  

   Las indicaciones que nos da Lucas en el texto citado resaltan de Jesús: su participación en la  escucha de la Palabra en la sinagoga de Nazaret, su dignidad, su creatividad y su audacia al  aplicarse el texto de Isaías. Lo que provocó las iras de sus conciudadanos.

   A lo largo de los Evangelios aparece Jesús citando con frecuencia textos del AT. Y morirá en la  cruz recitando la oración del salmo 22 (21).

   Jesús, como buen israelita, sabía de memoria muchos textos del AT. Los meditaba y los convertía en su oración, diálogo con el Padre. Jesús es el orante de la Palabra. Tanto, que él mismo queda identificado como la Palabra del Padre.

d. La Palabra, alimento fundamental de Jesús

   La oración de Jesús se basa en los salmos. En su predicación, demuestra que tuvo un profundo conocimiento de la Escritura. En sus réplicas a los fariseos, abundan las referencias al  Pentateuco y a los Profetas. Deja entrever un buen conocimiento de la historia y tradiciones de  su pueblo. Rechaza las tentaciones con la Palabra. Reza en la Última Cena los himnos que todo piadoso judío estaba obligado a recitar. La Palabra es su alimento. Y afirma que el hombre ha  de vivir de toda palabra que sale de la boca de Dios (Mt 4,4).

   Es decir, la Palabra en Jesús no fue una circunstancia casual en su vida, sino la circunstancia, la referencia fundamental

e. En Jesús,  la Palabra:

·         Se personaliza: él mismo es la Palabra encarnada.

·         Se radicaliza: Jesús limpia y libera de las glosas históricas la Palabra (Mt 15, 6). Descubre su auténtica originalidad e intencionalidad. 

·         Se re-crea:  Jesús crea un nuevo lenguaje sobre Dios. Quedaban admirados de su doctrina porque hablaba con autoridad (Mc 1, 22). Vuelve a recuperar la tensión profética. En Jesús, deja Dios de pronunciar palabras, para pronunciarse a sí mismo. Jesús inaugura un lengueje nuevo. Pone en contacto la Palabra con el marginado. El lenguaje de Jesús, para los fariseos, se vuelve heterodoxo, herético. Pero, a los sencillos los llena de esperanza.

·         Al hombre le queda la actitud de acoger gratuitamente la salvación como gracia, como don, al comprobar la imposibilidad del cumplimiento de la Palabra (Mt 19, 25).


4.  Dialogamos y confrontamos nuestra realidad a la luz de la Palabra  

·         La revisión de vida, personal y grupal, puede ir por estos cauces:

-          ¿Cómo nos sentimos ante la Palabra de Dios? ¿La escuchamos, la leemos, la meditamos, la convertimos en oración, tratamos de vivirla? O simplemente, nos limitamos a escucharla o poco  más?

-          Conforme avanzamos en la reflexión de la Palabra, ¿qué hemos aprendido de nuevo? ¿En qué se nota en nuestra vida? ¿Podemos decir que la Palabra es el centro de nuestra vida  espiritual? O ¿preferimos otros libros, otros rezos. que no sea la Palabra? Es decir, ¿vamos sacando gusto a la lectura y oración con la Palabra?

5. Nos comprometemos

·         Hemos intentado, desde la última reunión, hacer la oración personal siguiendo el método de  la lectio divina. ¿Cómo nos ha resultado?

·         Nos comprometemos en grupo a seguir haciendo lo posible por saborear la Palabra de Dios. iNingún día sin la Palabra! Éste debería ser nuestro compromiso. Seguiremos meditando la  Palabra con los pasos de la lectio divina.

6.  Juntos oramos

·         En una pausa de silencio, pedimos al Señor que hagamos todo lo posible para llegar a hacer de la Palabra el centro de nuestra vida cristiana. La Palabra esté en mi mente, en mi corazón y a en mis pasos.


Voy a escuchar lo que dice el Señor   (Interpretación libre del salmo 85 (84)

Voy a escuchar lo que dice el Señor.
Me canso de las palabras de los hombres;
palabras tantas veces orgullosas y violentas;
interesadas,
palabras engañosas y vacías,
superficiales.

Voy a escuchar lo que dice el Señor.
La Palabra del Señor es verdadera:
es fuego y espada;
es brisa, susurro, miel y perfume;
es tempestad y lluvia mansa;
es música que embelesa.

La Palabra de Dios anuncia la paz,
a su pueblo ya sus amigos.


La Palabra anuncia la paz
a todos los pueblos, que son sus amigos.

La Palabra es la Paz,
regalada a todos sus amigos,
es nuestro Señor Jesucristo.

Tu Palabra, Señor, es misericordia y salvación.
Mándanos tu Palabra, envuélvenos en tu misericordia.
y sálvanos.

La Palabra del Señor
está ya cerca de sus fieles,
y será nuestra salvación.
La Palabra del Señor
habitará en nuestra tierra
y será nuestra gloria.
La Palabra del Señor vivirá en nuestro corazón
 y será nuestro tesoro.

La misericordia y la fidelidad se encuentran
en nuestro Señor Jesucristo.
La generosidad y el amor se abrazan
en nuestro Señor Jesucristo.

Jesucristo: nuestra justicia,
nuestra paz y nuestra gloria,
nuestra salvación.
Palabra que se oye en el cielo
y semilla que
brota de la tierra.

Llueve la palabra de Dios ,
y nuestra tierra dará su fruto
en el vientre de María. 

La justicia marchará ante él;
la salvación seguirá sus pasos,
pasos llenos de gracia y misericordia. 

                                                                           (Rafael Prieto)

FICHA DE AUTOEVALUACIÓN

(Ponga una señal debajo de V o F, si cree que la afirmación propuesta es verdadera o falsa)

1.     Cuando leemos la Escritura del AT no es necesario hacer ninguna referencia
      a Jesús de Nazaret, porque eso ya lo hacen los libros del NT.......................................    V      F

2.     A los cristianos de hoy nos basta con leer el NT, porque en él encontramos la
      revelación total en Jesucristo ........................................................................... .............    V      F

3.     Se puede decir que el NT no se entiende bien si no se comprende el sentido
     del AT................................................................................................................................     V    F 

4. La plenitud de la revelación que Dios da al hombre se realiza plenamente en  
 Jesús.................................................................................................................. .................    V     F

1.     Cristo es la Palabra definitiva dicha por el Padre. Luego, el mensaje del AT
      queda ya en el pasado ....................................................................................................   V     F

2.     La oración de Jesús se basa en la oración del AT, principalmente en los
      salmos..............................................................................................................................   V      F

7.   Jesús y la Palabra se identifican .....................................................................................    V     F

8.   Jesús crea un nuevo lenguaje sobre Dios. En Jesús, Dios deja de pronunciar
       palabras para decir la única Palabra, el Verbo.................................................................   V     F

9.   Lo típico del NT es que actualiza los grandes temas del AT, como son:
      promesa, liberación y alianza.............................................................................................   V    F

1.     Acoger la salvación gratuita que nos viene de Dios es la actitud básica del
      cristiano..............................................................................................................................   V     F

10. CÓMO HACER UNA LECTURA CREYENTE DE LA BIBLIA



Texto bíblico: Primera Carta a los Tesalonicenses 1, 4-10


1. Ambientación

    En el tema anterior, veíamos que la Biblia exige un lector, no sólo humano, sino creyente. Nos preguntamos ahora: ¿Cómo puede hacerse esa lectura creyente? ¿Qué requisitos podremos poner para que la lectura de la Biblia se convierta en verdadera Palabra de Dios para mí hoy?

   No se trata, por supuesto, de tener recetas a la mano o técnicas que, manejándolas en el momento oportuno, nos abran las puertas de los tesoros escondidos de la Palabra. Más bien, se trata de actitudes. Es decir, cómo estar preparados para la sorpresa, para interpretar la Palabra y dejarnos interpelar por ella, para preguntar a la Palabra y dejarnos preguntar por ella.

2. Vemos la realidad

   Antes de comenzar a leer o escuchar la Palabra, algunas personas se contentan con hacer una oración (Padrenuestro, etc.). Aunque es buena práctica, pero la Palabra requiere una preparación más profunda de: escucha atenta, acogida interior, disponibilidad, silencio exterior e interior, etc.

   Si hemos comenzado a saborear la Palabra, hemos de dar un paso más. Y quedarnos en la Palabra, para, desde ahí, entender nuestra vida: relación con Dios y con los hermanos. No podemos contentarnos con un alimento cualquiera, cuando tenemos el gran alimento de la Palabra de Dios.

2. Leemos la Palabra de Dios  (Leer el texto señalado)

Explicación

  Pablo da gracias a Dios por los efectos extraordinarios de la predicación de la Palabra a los tesalonicenses. La Palabra les fue anunciada en medio de grandes dificultades. Pero, la alegría del Espíritu es la que produjo los frutos de la verdadera fe en aquellos cristianos. Y así llegaron a ser modelo para otras comunidades. Y los resultados están ahí: abandono de los ídolos y servir al Dios vivo y verdadero, esperando la venida de Jesús.

Reflexión

Para hacer una lectura crevente de la Biblia, hemos de tener en cuenta estas pistas:

1.     Identificar el texto

   Hay que encontrar el sentido original del texto que leemos. Y, para ello, es necesario tener algunos datos de la situación histórica, geográfica, cultural y literaria de la época. ¿Nos parece demasiado?

   Todo esto sirve para evitar: la arbitrariedad, el subjetivismo, es decir, interpretar de cualquier modo, (el famoso: A mí me dice esto la Palabra de Dios). Con toda ingenuidad y con mucha audacia, muchas personas hacen decir al texto lo que ellas piensan. Y, claro, debe ser todo lo contrario. Así, cualquier referencia apresurada al Espíritu, puede suponer una traición a la Palabra.


2.     Más allá del sentido del texto

   En el texto hay algo más que el sentido que se descubre. Hay un traslado para otras personas. Ejemplos: la vocación de Abrahán, el diálogo de Caín, la caída del primer hombre, los por qué de Job que sufre. No se agota en lo que dice el texto en ese momento. Hay una apertura y aplicación para todos los hombres. de todos los tiempos. Tiene un sentido que supera el mismo relato.

   Hay que realizar el salto: del mensaje escrito (sentido del texto) hay que pasar al mensaje para hoy. El lector de hoy ha de hacer el esfuerzo de captar los dos niveles del texto bíblico:

·         el histórico, el sentido que quiso dar el autor para sus contemporáneos y

·         el profético, el sentido que la Palabra tiene para el creyente de hoy.

   Si no captamos el primer sentido, caemos en una manipulación del texto. Si no realizamos el salto al momento actual. la Biblia se convierte en pura arqueología. algo del pasado.

3.     Escuchar la Palabra

   Escuchar no es sólo leer u oír. Indica tener una apertura plena y sincera a la iniciativa de Dios que salva y es salvación, que busca entrar en comunión con nosotros. Es adherirse vitalmente, dejarse iluminar y leer la propia historia personal como verdadera historia de salvación.

   La escucha de la Palabra requiere: silencio de los ruidos exteriores e interiores (pensamientos, afectos), y buscar tiempo y espacio adecuados. Para convertir al lector en oyente de la Palabra mediante la oración. y convertir al lector en oyente de los otros mediante la comunión con ellos. Y más. Convertirse en oyente de sí mismo mediante la confrontación de la propia vida con la Palabra.

4.     Orar la Palabra

   A la escucha debe seguir la oración, para entablar el diálogo entre Dios y el hombre (Dei Verbum 25). El Espíritu fue necesario para la inspiración de los libros. Y ahora también es necesario para la comprensión actual del mensaje. No es el hombre el que puede captar la Palabra. Es la Palabra la que conquista y convierte al hombre.

5.     Búsqueda diaria

   El alimento espiritual de la Palabra debe ser diario. Danos hoy nuestro pan de cada día. No debe ser un contacto fugaz con la Palabra. Es algo totalmente necesario para el cristiano. Lo dice el documento Dei Verbum 25:

   Acudan de buena gana al texto mismo (de la Escritura) en la Liturgia, tan llena del lenguaje de Dios; en la lectura espiritual y con otros modos que se organizan por todas partes.

   Así, el Vaticano II nos recomienda el método antiguo en la historia de la Iglesia: la lectio divina (lectura divina o lectura orante).


4.  Dialogamos y confrontamos nuestra realidad a la luz de la Palabra

·         Hagamos un examen o revisión personal de acuerdo a lo que hemos reflexionado en este tema. Hay un largo camino desde: leer la Palabra hasta orarla y aplicarla a la vida. Este proceso tiene estos pasos: leer o escuchar, reflexionar, meditar u orar, contemplar, confrontar la vida con la Palabra. ¿Lo hemos practicado alguna vez? Este método es lo que se ha llamado la lectio divina, experimentado desde los anacoretas del desierto en los primeros siglos del cristianismo.

·         ¿Lo entendemos? ¿Queremos practicarlo en nuestra oración personal y comunitaria? Merece Ia pena hacer el esfuerzo.

5.  Nos comprometemos

·         ¿Cómo nos resultó la tarea asignada? La de hacer oración con un salmo, cántico o himno. Lo comentemos al grupo.  

·         ¿Queremos intentar seguir los pasos de la lectio divina en nuestra oración personal hasta la próxima reunión? (Al final del libro, añadimos dos temas dedicados a ello).


6.   Juntos oramos

·         Hacemos una pausa de silencio. Podemos leer nuevamente el texto señalado. y preguntarse cada uno: ¿He acogido y acojo yo la Palabra con tanto interés como los tesalonicenses?

·         ¿Produce en mí los efectos que esta carta señala? Le suplico al Señor que me lo conceda. Esto lo hace cada uno en silencio.

(El siguiente recitado puede hacerlo una persona o a dos coros)

La Palabra v las palabras

La Palabra creó el mundo.
Las palabras crearon Babel.

La Palabra dictó las profecías.
Las palabras mataron a los profetas.

La Palabra alumbró manantiales de agua en el desierto.
Las palabras construyeron las rocas.

La Palabra es el poema de Dios.
Las palabras son la gramática de los hombres.
La Palabra dice todo.
Las palabras sólo hablan.

La Palabra mide las palabras.
Las palabras abusan de la Palabra.

La Palabra es perfecta.
Las palabras apenas son bellas.

La Palabra llega al corazón.
Las palabras no pasan de la boca.

La Palabra convence.
Las palabras razonan.

La Palabra ilumina el camino.
Las palabras atrapan los pasos.

La Palabra es la Verdad
Las palabras son puntos de vista.

La Palabra es Jesucristo.
Las palabras son yo.

FICHA DE AUTO-EVALUAClÓN

(Ponga una señal debajo de V o F, si cree que la afirmación propuesta es verdadera o falsa)

1. Al leer los textos de la Biblia, lo que nos pide la Palabra es solamente
   entenderla......................................................................................................................   V       F 

2. La Palabra produjo en los cristianos tesalonicenses un cambio de vida
    total, para servir al Dios vivo y verdadero....................................................................    V        F

1.     Para leer adecuadamente los textos de la Escritura basta tener fe y
      creer en la eficacia de la Palabra.................................................................................  V        F

2.     Lo más correcto, al leer cualquier texto de la Biblia, es sentir y percibir
      lo que el  Espíritu me inspira........................................................................................  V        F
                  
5.   Podemos traicionar el sentido de la Palabra, cuando hacemos decir al
      texto lo que nosotros pensamos que dice .................................................................... V         F

6.    El sentido de la Escritura va más allá de lo que el texto dice en esa ocasión
       y para esas personas ................................................................................................... V         F

7.    El lector de hoy de la Escritura debe hacer un esfuerzo por captar sólo el
       sentido histórico del texto que lee ................................................................................ V        F 

8.    El sentido profético de la Biblia quiere dar el significado que los profetas
       le dieron.. ..................................................................................................................... V         F

9.    Al leer la Escritura, el creyente de hoy debe tener una actitud abierta, plena
      y sincera a la iniciativa de Dios ....................................................................................  V          F

10.    La Palabra sirve sólo para iluminar nuestra conducta actual ....................................  V         F