Qué es Orientación Bíblica?

La misión de anunciar la Palabra de Dios es un cometido de todos los discípulos de Jesucristo, como consecuencia de su bautismo.

Introducción a la Biblia

La Palabra de Dios, expresada en lenguas humanas, se hace semejante al lenguaje humano, como la Palabra del eterno Padre...

Hermanos Menores Capuchinos

Nuestro padre San Francisco vivió el Evangelio con sencillez y radicalidad, y así quiso que lo hicieran sus hermanos y seguidores.

San Francisco de Asís y el Evangelio

La Regla es el libro de la vida, esperanza de salvación, médula del Evangelio, camino de perfección, llave del paraíso, pacto de alianza eterna.

Entender la Biblia un placer a su alcance

La Biblia contiene preciosas verdades procedentes de Dios. Nos dice cuál es el propósito de la vida, la causa del sufrimiento humano y lo que le espera a la humanidad.

viernes, 18 de marzo de 2011

2 DOM CUARESMA – ciclo A - (Mt 17, 1-9) –

1. INVOCA
·         Nos disponemos a escuchar la Palabra de Dios. El Espíritu del Padre y de Jesús quiere darnos su mensaje de amor y de comunión con nosotros.
·         Nos abrimos a su inspiración y a su animación, dejando a un lado las preocupaciones o los planes.
·         Invocamos al Espíritu con el canto repetitivo: Veni, Sancte Spiritus.

2. LEE LA PALABRA DE DIOS (Mt 17, 1-9) (Qué dice la Palabra de Dios)

 

Contexto

·         En los versículos anteriores (16, 21-23), Jesús anuncia a sus discípulos su pasión, muerte y resurrección. Ellos no le entienden. Y Pedro quiere disuadir a Jesús de no ir a Jerusalén. Jesús rechaza, con palabras enérgicas, la intervención de Pedro. Los discípulos siguen pensando y soñando en un Mesías apoteósico y triunfalista.
·         Jesús intenta catequizar a los discípulos (vs. 24-28). Asumir la cruz, es lo que Jesús indica como actitud para entender el misterio del Mesías. Jesús propone un camino de contrastes: El que quiera salvar su vida, la perderá. El que pierda su vida por mí, la conservará (Mt 16, 25).
·         El perder la vida por Jesús es ganar. Y el que quiera ganar (aprovechar) su vida para sí, ése fracasará.

 

Texto

·         La transfiguración de Jesús se realiza ante unos testigos de antes (Moisés y Elías) y de ahora (Pedro, Santiago y Juan).
·         Este relato es una teofanía (manifestación) del Señor. El AT nos relata muchas teofanías. Hay datos que se repiten:
o    suele acontecer en un monte; por ejemplo, en el monte Sinaí (Moisés), monte Carmelo (Elías);
o    a veces, dicha manifestación divina se ve rodeada de otros fenómenos: luces, fuego, viento, temblor, nubes..., que producen miedo en los que participan.
·         La descripción de la transfiguración sigue este mismo esquema. Es el lenguaje literario de la descripción de las teofanías.
·         Aquí no se trata de la manifestación de Dios, como en el AT, sino de Jesús, presentado como Hijo de Dios.
1. Jesús, el Hijo
·         La presentación de Jesús no tiene como finalidad demostrar que es un Mesías poderoso y milagrero, como esperaban los discípulos. Es ofrecer a la fe de sus discípulos el modo correcto de entender y seguir a Jesús. Después del anuncio de la pasión y muerte, había que animar a los discípulos y ayudarles a entender cómo sería el Mesías, cómo se portaría Jesús.
·         Así lo afirman dos datos que nos transmite Mateo:
o    la aparición de Moisés y Elías, que representan a la Ley y a los Profetas, es decir, toda la Escritura del AT, que indicaba el modo de presentarse y de actuar del Mesías, humilde, entregado, sacrificado;
o    la nube, signo de la presencia de Dios sobre Jesús; así queda aprobada la obediencia y fidelidad de Jesús al plan de Dios.
o    la voz, que afirma que Jesús es el Hijo predilecto. Lo mismo que se dijo en el bautismo de Jesús (Mt 3, 17).
o    Aquí la voz señala más. Jesús se convierte en norma para los oyentes: Escúchenlo (v. 5). Jesús es la misma Palabra de Dios.
o    Este relato nos hace una presentación completa de Jesús. Es el Hijo de Dios. En él se manifiesta la gloria de Dios (sol, luz, v. 2). Jesús es el Mesías esperado por Israel. Aparece en medio de Moisés (ley) y Elías (profetas), que profetizaron y esperaron la venida del Mesías.
2. Los discípulos, testigos
·         La Transfiguración es un anticipo de la resurrección. Esperaban un Mesías triunfalista, pero, al fin, creyeron en un Mesías muerto y resucitado, como presentan los Evangelios a Jesús después de su muerte y también Lucas en el libro de los Hechos. A este Jesús, Dios lo resucitó, y de ellos somos testigos todos nosotros (Hch 2, 32).
·         Pedro quiere quedarse en el monte y plantar ahí su hogar, evadiéndose de la lucha diaria. En este momento, sólo le interesa disfrutar de aquella situación armoniosa y tranquila.
·         Jesús baja del monte con los discípulos. Y allá en el llano, le esperaba a Jesús y a sus discípulos, una situación difícil: era un epiléptico. Y los discípulos no habían podido curarlo (v. 16).
·         El mesianismo de Jesús no es un camino fácil. Y el de los discípulos, tampoco.

3. MEDITA (Qué me/nos dice la Palabra de Dios)
·         Cuando me acerco en la oración al Señor, ¿qué busco en Él? ¿Consuelo, apoyo, que me facilite las cosas?
·         ¿Qué espero cuando me decido, una vez más, a ser discípulo de Jesús? ¿Gozos, alegrías? O ¿busco en el Señor simplemente ser amigo de Él, crecer en su comunión y en su misma vida? Esto, ¿me sirve para evadirme de los compromisos en la familia, en la comunidad cristiana, en la sociedad?
·         ¿Escucho de verdad a Jesús-Palabra, al leer la Escritura? O ¿me busco a mí mismo? ¿La Palabra es para mí la referencia más segura para discernir sobre mis sentimientos, valores, actos y conducta? ¿Acepto la cruz de la vida y, como Jesús, la asumo con fidelidad, entrega, amor y alegría?
·         ¿Qué tengo que corregir en mis modos de ser y de actuar?

4. ORA (Qué le respondo al Señor)
·         Señor Jesús, Tú eres el rostro resplandeciente del Padre. En Ti encuentro la luz, la paz, la ley, la profecía y la total sabiduría. Tú me enseñas una sabiduría escondida a los sabios de este mundo. Es la sabiduría del misterio de la cruz, que tanto me cuesta entender y aceptar. Sé que este camino, el mismo que Tú seguiste, me llevará a la vida plena que Tú ya posees. Haz, Jesús, que yo pueda ser con mi vida de aquí una pequeña chispa de tu gloria, una insignificante luz, para que los demás alaben, contigo, al Padre.
·         Haz, Jesús, que no me evada de los problemas cotidianos ni de los sufrimientos ajenos. Hazme bajar del monte de la evasión y ponerme en el llano, al nivel de la gente que sufre y así, con la Fortaleza de tu Resurrección, poder ahuyentar los espíritus del mal de mi conciencia y de la de los hermanos.

5. CONTEMPLA
·         A Jesús, resplandeciente, en la hermosura de su persona, transformando en Él a toda la humanidad.
·         A ti mismo, que algún día brillarás como luz en las tinieblas, como espejo de Jesús Resucitado.
·         A los hermanos, a veces, oscurecidos por su propias tinieblas de conductas desviadas. Pero, que eres llamado por el Señor, a resplandecer desde Jesús.
·         Recuerda aquel refrán: Más hace por la luz el que prende un cerillo que el que reniega de las tinieblas.

6. ACTÚA
·         Repite con frecuencia: Envíame tu luz y tu verdad, que ellas me guíen y me lleven hasta tu monte santo (Sal 43, 3).

viernes, 11 de marzo de 2011

1 DOM CUARESMA – ciclo A – (Mt 4, 1-11)

1. INVOCA
·         El Señor nos va a decir su mensaje en la lectura y meditación de su Palabra. Preparamos nuestro ánimo y los materiales necesarios para la oración: Biblia, hoja, cuaderno de apuntes...
·         Sobre todo, hacemos el silencio exterior (ausencia de ruidos) y el interior (ausencia de ocupaciones y preocupaciones).
·         Vamos invocando al Espíritu con el canto Veni, Sancte Spiritus.

2. LEE LA PALABRA DE DIOS (Mt 4, 1-11) (Qué dice la Palabra de Dios)

 

Contexto litúrgico

·         Comenzamos el tiempo fuerte litúrgico de la Cuaresma. del ciclo A.
·         Cuaresma es el itinerario hacia la Pascua. Más que un tiempo de hacer “penitencias”, es un tiempo de conversión. Miramos y caminamos hacia la Pascua de resurrección. Tiempo de salir de nuestras rutinas y perezas. Tiempo de cambio en nuestro modo de entender la vida en el Espíritu, la espiritualidad cristiana. Conversión a la vida total, confianza, optimismo, alegría, que el Resucitado nos ofrece.
·         Nos convertimos a la historia de salvación, que Dios quiere ir realizando con los humanos. Y esta historia de salvación aparece, en un resumen rápido, en el texto del Evangelio de este domingo. La historia de salvación tiene en cuenta la tentación.

 

Contexto bíblico

·         La tentación que sufre el mismo Jesús es reflejo de nuestras tentaciones. Y también, antes, es reflejo y síntesis de las tentaciones del primer hombre Adán y de todo el pueblo de Israel. Ellos sucumbieron a las tentaciones. En cambio, Jesús, el nuevo Adán (el nuevo Hombre, la nueva Humanidad), salió victorioso de todas las tentaciones. Y consiguió para toda la humanidad una redención espléndida y copiosa. Cuanto más se multiplicó el pecado, más abundó la gracia (Rom 5, 20).

 

Texto

·         No es válido interpretar este texto de un modo literal. Pues, nos colocaría en un mundo de ciencia-ficción: el diablo que agarra a Jesús y lo lleva de un lado a otro.
·         Es un texto muy elaborado literariamente. Y hay que descubrir (como en todos los textos) su mensaje teológico. Nos describe un panorama de todas las tentaciones que Jesús sintió a lo largo de su vida. Este relato no es una crónica o historia de unos hechos exteriores. A través de esta relato, queremos descubrir la lucha interna que tuvo Jesús a lo largo de sus existencia terrena para ser fiel al Padre.
·         Jesús siempre experimentó la tentación de ser un Mesías milagrero y triunfalista. Ésta fue la tentación más fuerte y difícil que Jesús tuvo que soportar hasta el final de su vida. Leamos a Mt 27, 39-44. La prueba de que era Hijo y Mesías, de que Dios estaba con Él era que bajara de la cruz. Así pensaban los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos.
1. Las tentaciones
·         Primera tentación. (vs. 3-4) (Tentación de Poseer). Ante un mesianismo materialista, que satisfaga las necesidades corporales del hombre, Jesús opone la Palabra que presenta un nivel superior de vida  y aspiraciones en sintonía total con la Palabra.
·         Segunda tentación. (vs. 5-7). (Tentación del Placer). Ante un mesianismo triunfalista, milagrero y de éxito, Jesús, como Siervo, opone la disponibilidad y fidelidad al Padre.
·         Tercera tentación. (vs. 8-10) (Tentación del Poder). Ante la tentación del dominio y del aplauso, y de constituirse “señor y dios”, Jesús declara el señorío absoluto de Dios.
2. Jesús, un Mesías diferente
·         A diferencia de Moisés, que contemplará desde el monte Nebo toda la tierra (Dt 34, 1ss), Jesús es el nuevo Moisés que nos promete y nos consigue la verdadera tierra de la promesa, que es Él mismo.
·         Los cuarenta días y cuarenta noches de Jesús en el desierto (Mt 4, 2) son un número simbólico:
o    40 días y noches duró el diluvio universal (Gn 7, 17);
o    40 días permaneció Moisés en el monte dentro de la nube (Ex 24, 18);
o    40 años fueron los que anduvo el pueblo de Israel por el desierto (Sal 95, 10);
o    40 días caminó el profeta Elías por el desierto hacia el monte Horeb (Sinaí) (1 Re 19, 8);
o    40 días/años es toda una vida o período largo en el que sucede algo fundamental.
·         Jesús es el Hombre-Dios que llena todos los tiempos y los convierte en tiempos de salvación.
3. Tentaciones de ayer, de hoy  y de siempre
·         Las tres tentaciones que sufrió Jesús son las típicas de cualquier persona y más, de aquel que quiere seguir a Jesús con toda entrega.
·         También nosotros nos dejamos arrastrar por esas tentaciones: tener (poseer) en vez del ser; placer (corrupción, injusticia, la vida fácil...) y poder (dominio de los demás).
·         Jesús opone a las tentaciones otros criterios y otras normas:
o    No pueden servir a Dios y al dinero (Mt 6, 24);
o    El Hijo del hombre no ha venido a ser servido sino a servir (Mc 10. 45);
o    Adorarás al Señor tu Dios y sólo a él le darás culto (Mt 4, 10).
·         Jesús rechaza las tentaciones con al Palabra de Dios en el corazón y en la boca.

3. MEDITA (Qué me/nos dice la Palabra de Dios)
·         ¿Cuáles son mis tentaciones más fuertes: dinero, ambición vanidad, soberbia, sensualidad, insensibilidad ante el dolor ajeno? ¿Qué hago por superarlas y enfrentar otros valores según el Evangelio? ¿La Palabra de Dios está en mi corazón y en mi boca?

4. ORA (Qué le respondo al Señor)
·         La súplica más humilde y confiada es la que nos enseñó el mismo Jesús: No nos dejes caer en tentación.
·         Dale gracias a Jesús porque Él es nuestra fuerza para vencer cualquier tentación.
·         Ábrete a confiar totalmente en Él. Pues, la pero tentación es el no confiar en Él.

5. CONTEMPLA
·         A Jesús, que sale vencedor de la tentación a lo largo de su vida. Él es nuestra fortaleza.
·         A ti mismo, débil. Pero tu fortaleza es la del Señor. Cuando me siento débil, entonces es cuando soy fuerte (2 Cor 12, 10). Todo lo puedo en Cristo que me da la fuerza (Flp 4, 13).

6. ACTÚA
·         Concreta tus buenos propósitos para resistir a las tentaciones. Sobre todo, en orden a crecer en la confianza y fortalece en Jesús. Repite con frecuencia: No nos dejes caer en la tentación.

viernes, 4 de marzo de 2011

9 DOM ORD - ciclo A - (Mt 7, 21-27) -


1.  INVOCA

  • Prepara tu ánimo para la escucha de la Palabra de Dios. El Señor te va a dirigir su Palabra. Ábrete al Espíritu, para aceptar su inspiración y su animación. La Palabra no sólo nos orienta sino que nos fortalece y nos da vida.
·         Deja a un lado las ocupaciones y las preocupaciones. Prepara el texto bíblico. Haz el silencio exterior e interior.
·         Invoca al Espíritu Santo, repitiendo con insistencia: Veni, Sancte Spiritus.

2.  LEE LA PALABRA DE DIOS (Mt 7, 21-27)  (Qué dice la Palabra de Dios)

Contexto litúrgico

·         Seguimos celebrando los domingos del Tiempo Ordinario, con sus lecturas de la Palabra de Dios. Hoy celebramos la Liturgia con los textos del Domingo 9 del T.O.

Contexto bíblico

·         Estos versículos que leemos hoy forman parte de lo que se llama el Sermón de la montaña, que comprende los capítulos 5, 6 y 7 del Evangelio según san Mateo. En estos capítulos presenta Mateo la enseñanza nueva de Jesús.
·         Como conclusión de este mensaje,  las palabras de Jesús resume dos formas de ser discípulos suyos.
·         Jesús es el Maestro. Así le presenta Mateo desde el principio del capítulo 5.  Pretende dejar muy claro el mensaje del Maestro y lo que pide de aquel que le quiera seguir.

Texto

1.  No todo el que me dice: `Señor, Señor´   (v. 21)

·         La enseñanza de Jesús en este texto es sobre la coherencia entre fe y obras, entre oración y conducta, entre lo que creemos y realizamos.
·         El sólido fundamento para nuestra construcción personal ha de estar basado en roca firme, no en arena que fácilmente se mueve y no es estable.
·         Es una llamada que nos hace Jesús para integrar toda nuestra vida desde la fe en Él y unificar nuestra espiritualidad: fe y obras,  lo que creemos y lo que practicamos.
·         El que así obra se parece al que construye su casa sobre roca. Edifica su vida sobre cimientos y fundamentos sólidos. Vendrán las tentaciones y las tempestades. Pero, el discípulo  fiel se mantendrá inconmovible en su adhesión firme a Jesucristo.
·         La Roca sólida es el mismo Jesucristo. Es el único capaz de hacer inquebrantable nuestra fe.
·         Junto a esa fe firme, necesitamos aferrarnos a un compromiso de vida (oración y acción), para pasar de las palabras a los hechos.
·         La unificación de nuestra actitud interior con la conducta exterior irá convirtiendo nuestra persona conforme al modelo Jesús, siempre coherente, y en conformidad constante con la voluntad del Padre.
·         Ni se puede prescindir de la oración ni se puede quedar sólo en la oración. La oración que no vaya convirtiendo las obras, será una oración estéril. Y la vida (conducta, sentimientos, valores, actitudes) que no sea confrontada constantemente por los valores y criterios del Evangelio, no será una vida auténticamente cristiana.

2.  El  que hace la voluntad de mi Padre  (v. 21)

·       Obras son amores y no buenas razones.  Lo dice el sabio refrán popular. Nosotros damos crédito a aquella persona que hace lo que piensa y que conforma sus palabras con el estilo de su vida. Lo demás es una hipocresía.
·       Vivimos en una sociedad invadida por un exceso insoportable de palabras. Por todos los lados escuchamos buenas palabras, si el interesado quiere presentarse ante los demás. Y el exceso de palabras también se manifiesta en las opiniones que vertimos sobre la conducta de los demás.
·       Según el Evangelio, esto es construir la casa sobre arena. Pues no hay mayor testimonio que el de nuestras obras. Si yo no realizo obras iguales a las de mi Padre, no me crean. Pero si las realizo, acepten el testimonio de las mismas, aunque no quieran creer en mí. De este modo reconocerán que el Padre está en mí y yo en el Padre (Jn 10, 38).
·       La vida cristiana ha de conformarse a la voluntad de Dios. No a otras opiniones o criterios. Y la voluntad de Dios se va realizando cuando los cristianos sintonizan todo su ser al proyecto del mismo Dios: el Reino de Dios en la tierra. Que todos vivamos como hijos suyos, amándonos, ayudándonos, respetándonos, formando la comunidad de discípulos de Jesús. El plan de Dios es que seamos felices, por los caminos trazados por el mismo Dios.
·       Así se construye el edificio de nuestra propia existencia. Si nos apoyamos en nuestro propio modo de vivir una religión inventada y acomodada a nuestro modo de pensar, entonces estamos  construyendo sobre arena.
·       La persona fiel al Evangelio es la que está preparada para el momento de la prueba. Aquella persona que sólo se fundamenta en sus actos religiosos, se verá sacudida fuertemente en momentos de prueba. Y seguramente no resistirá tales embates.

3.  MEDITA  (Qué me/nos dice la Palabra de Dios)

·       ¿Cómo entiendo esta enseñanza de Jesús? ¿Estoy construyendo mi vida sobre sólidos fundamentos?   ¿Trato de relacionar y unificar fe y vida? O ¿llevo una doble vida? Por un lado los rezos, las oraciones, los sacramentos y por otro, la conducta, la responsabilidad en el trabajo, la ayuda al prójimo....
·       ¿Cómo puedo integrar fe y vida? ¿Hago la oración aplicando las inspiraciones del Espíritu a la conversión de mi modo de pensar y obrar?

4.  ORA  (Qué le respondo al Señor)

·       Hágase tu voluntad. Haz, Señor, que yo aprenda a querer lo que Tú quieres. Que ponga por delante de mis acciones tu ideal, tu pensamiento, lo que Tú deseas.
·       Hágase tu voluntad, Señor. Porque sé que Tú quieres para mí lo mejor, la felicidad.
·       Hágase tu voluntad. Que dirija siempre mis pasos por tus caminos, aunque, a veces, me resulten dolorosos y difíciles.
·       Hágase tu voluntad, Padre. Que yo conforme mi conducta y mis pensamientos a tu modo de pensar y de obrar. Que no me deje llevar de la hipocresía, haciendo ver que soy buen cristiano, cuando mis obras no van por buen camino.

5.   CONTEMPLA

·       A Jesús, siempre disponible a realizar la voluntad del Padre,
·       A ti mismo, que con frecuencia te dejas llevar por tus caprichos o modos de valorar las cosas.

6.   ACTÚA

·       Repite con frecuencia: Hágase tu voluntad.